sábado, 29 de enero de 2011

EN LAS GRIETAS DE TU ESPALDA - 2001





A Guillermo y a Martín, nuevamente.


De una soledad que sólo yo entiendo

Johnny Barbieri





MARTÍN, MARTÍN


¿Sólo esto, para la ventana?
Martín, Martín
¿sólo esto, cubriendo la noche,
con grandes brazadas de mástiles
tu partida?

¿Dónde tanta luz y cielo
escondiendo la mañana
a las estrellas?

¿Por qué el paisaje detenido?
¿Cuántas veces el silencio?
¿cuánto el tiempo, tu cuerpo
Oculto en el horizonte?

¿Por qué tanto sol
Amaneciendo en tu espalda?
Martín, Martín.

¿Por qué tantos recuerdos
Si no fue posible despedirnos?






QUÉ DE NOCHES HABRÁ EN TUS OJOS


¿Qué de noche habrá en tus ojos?
Martín, Martín
¿ O es eterno el tiempo
como las horas como los días?
¿O es castigo propio de uno,
lo que nos sucede?

El tiempo como la quietud,
Sangran las rodillas en el suelo,
¿Qué, no entendemos de la eternidad?

¿Y tus ojos envejecidos?

¿O es simplemente el tiempo
caminando y
la derrota posando para los días?
¿Y por ello, todo esto?

¿Dónde estás los días de gloria?
Y ahora tú, desplomado en una
Pared, ¿dónde estás hoy?
¿Y el álamo en tu hombro?
¿Y tú madre y tus hijos y la
gente que clamaba tu nombre y
ese volcán, cada vez más alto,
cada vez más cerca?
¿Quiénes están alrededor de todo
esto, sentado,
entre pastizales sobre
ríos?
¿Cuál es el nombre de guerrero
que adoptaste ahora
y te acercas en mis sueños?

Martín, Martín.







QUE DE LA INVITACIÓN


¿Qué de los pájaros agoreros
bajo la mirada de los hombres?
¿qué de la bóveda perfecta, la aldea
Y el paisaje donde viviste?
¿qué de la invitación que te llega
para que conozcas tu tierra
marchando al caos?

Ya termina la fiesta, poco o bien.
Todo en honor al gigante
En alambique de un alcohol,
Los hombres montados
Sobre enormes ubres lloran.
Hoy es carnaval en el sur,
Y cambia el temporal.
¿Y crees que el mar
y los hombres, cambien ahora
aquí en la tierra?

¿ Y ahora quienes conocen el lugar
en que la tierra y el cielo
se confunden?

Hoy,
Los nombres de tu recuerdo,
Han venido.

Los astrólogos también,

Y todo los hombres del sur,
Te saludan.








LA FIRME BÓVEDA DEL CIELO


Y profana sabiduría de los
hombre
y la firme bóveda del cielo,
y el gigante que en tu espalda
sostiene al mundo
y las mujeres que con su piel
de culebra cambian,
y los escorpiones que habitan
más allá de la tierra?

¿Allá, no hay
una fogata que desgaste el alma,
y atraiga nuestras miradas?

¿Y las grandes olas que son devoradas por el sol?
¿Y los marineros que creen
que más allá
lloran los cachalotes?
¿Y todo esto?
¿Qué?

¿Acaso no lo sabías?
Martín.






LA LLUVIA SE DETIENE


Para que todo esto
Termine
Voraz y lenta
Sólo, hay que dar un paso firme.

Una mantarraya se zambulle
En el cielo
Sobrevolando al mar.

Un león con una zancada trepa
A cima del monte.

La lluvia se detiene
Dibujando el cielo y
Desde el destierro
Se puede ver los pájaros
Que camina
Mareados.







INFINITOS CIELOS


Por qué bajo infinitos cielos
Otras bestias
Reciben un mismo castigo,
Otros caminos,
Otros ríos,
¿Acaso los hombres
no pueden ver más que
ésta bóveda
con los mismos problemas?

¿Acaso es incomprensible
las palabras, de cortas raíces,
que sólo descubren un ser
maltrecho
Un objeto,
Un fuego mal encendido,
Asomando su cabeza como
Un gran animal?

Abajo,
Más allá de todo esto
¿Qué nos observa?








LUCHA ENTRE DIOSES


Cómo una jarra de vino que pesa tanto
Como la mirada que sólo guarda la
Imagen;
Como la duda, el miedo
La tregua que queda en el aires,.
Como la lucha entre dioses que es falso,
Igual a la magia.

Y entiendo, que esto se trata
de simples detalles,
y comprendo el desperdicio, el odio
la mirada
que puede herir la figura
que se dibuja en el cielo y
Hace llover cenizas por sí sólo.
Y el viento es mentiroso
con sus nubarrones;
cada árbol parece pequeño
en la polea con la montaña;
cada cuervo parece brujo y águila.

Los pájaros mueren acribillados
Por monos sobre la madera:
Los nidos y el cielo de otras miradas
Pretenden proteger el círculo vicioso;
La mirada del cuervo
Vigila en una de sus copas;
Las águilas palmean un nuevo tiempos
Hasta llegar as la cumbre del cielo
Donde se elevan los cipreses.



GRIETAS


Se adivina la eminencia del miedo
En el pico más alto.

La cría de un pájaro
Es un insulto a la naturaleza,
El insulto esta más cerca
En la queja
Que se repite cada día,
Y pesa tanto
La bóveda en tu espalda,
con esta nueva presa
que viene del mar,

y pesa tanto el aire como
el aleteo del mar.

Y, es imposible fabricar los nidos
en estos lugares
Que aprovechan los pájaros,
Para detener el vuelo
En las grietas de tu espalda.






EL SOL DUERME


Gigante con temor de pájaro eres
Martín,
Devoraste la ventana del mañana
En tu mirada.
Esas palomas del sur
Llegan, y se anidan en la falda
de la campana.

La tierra se interrumpe
En sus bosques
Mientras el sol duerme y
Despierta a los veleros.

No permitas el sielcnio,
Y verás
Dibujar una mujer
Que cae sobre tu hombro
Suavemente,
Y no seguirás caminando
Escondido como nave fantasma,
Como ahora,

Que no te oigo.






TEMPESTAD DE UNA OLA


Qué es el sueño para soñar
Simplemente el cerrar los ojos
Sobre un mar que se defiende
Con la tempestad de una ola.
Sólo el gigante
Que abre sus ojos,
Y toda la tierra se parece
Despertar entre el polvo
Que levanta el hombre

La espiga del trigo
Se agita
En redimir la vida.
La proximidad de la tormenta
Sobre el cielo se desata
En un horizonte.

Se acercan los pájaros
Que desaparecen asustado y
Todo está quieto, en el
Día perfecto.
Los hombres creen que quizá
Éste sea el último día,
El sol refleja en la arena,
En los tejados, y
Los pájaros, están devorando
la mañana a prisa.






PIEL ESPUMA


Esto fue todo,
Ella vestía piel espuma;

La mujer que la amaba
Preguntó:
¿Por qué, los mamíferos borrachos,
preguntan por cada vaso?
¿Por qué, la luna en escalera?
¿Acaso hay fardos de algas
sobre la playa
que descansan para ti?
¿Acaso las nubes, son cosechas de lluvias
derramadas sobre las mies?

Una marea de ron,
Entre las piernas exhalan
Los hombres,
En la tormenta del sur.
¿Qué de los barcos náufragos
que se ocultan de los peces
y amenazan a las quillas
y son vientos en las olas?
Hoy la luna desmayada
despierta a los albatros
por encima de una mujer
que en el sur
esperan.








LA RAZA DEL ÁROBOL


A dentelladas frágiles
Y lentas
Se apagan los gritos de un Dios
Que se hunde en sus raíces.

La raza del árbol
Y el hombre acorazado va
Dentado,
La certeza del hombre en su
Laberinto se aclara.

La raza del árbol
Alcanzará
A mucha altura
A los sueños.

Y lo que podría suceder, es
Que una semilla sumergida
Llorara de todas estas
Desgracias
En las nubes.









DETRÁS DEL MARCO


La ira vasta
De los dioses,

La paz humillada,

La inquietud de su pasivo
Combate.

Ya no
Puede descifrar
El secreto del álamo;
Sólo se ve
Reposar el mar y
Y una mujer que se dispone
En manteles
Para la cena.

Detrás del marco
Una casa
Se construye.








BOSQUE EN UNA MADRIGUERA


Un enemigo siempre existe
en una aldea,
en un bosque
en una madriguera,
sobre todo, en tu cuerpo recostados
sobre la montaña,
oculta en un sol devorador
de pájaros.

El álamo crece
Sobre tus hombros
De volcán
Que estalla
Y toda luz es conciencia
Detrás de la ventana.

Y sobre los puentes
Ye en tu casa,
Están los labradores
Abajo, anidando la luna.

Y los halcones solitarios
En las manos descansan
Sosteniendo
La bóveda del mundo.







OJO INCENDIADO


Detrás de la mirada
El mundo está escondido
Sin saber si
Está de rodilla;

Y no se puede ver el mundo,

Tengo el miedo de las esquinas.

El vapor del miedo
Se derrama en el acantilado tuyo,
Cuando respiro.

Es de
Reojo
La muerte
Que se acerca
Cada día mintiendo
En cada minuto
En cada respiro,

En la Tierra.







LA TIERRA


Es un grito
Se purifica
La noche


La tierra
Se esfuma
Después.










OCEANO OPACO


Y los hombres
Más valientes lloran,
Mientras los niños sólo
Van al cielo.

Nadie entiende a las campanas
¿Por qué se alarman todos?
Nadie sabe ahora,
El nombre
De los pájaros,
El mar ha devorado, y
Está enfermo el gigante,

El miedo se derrama
Con serenidad
En el océano,
Los hombres van
A arrepentirse.

La tarde se incinera,
La noche se calma
S I E M P R E.







SOLEMNE CAÏDA


La parca hablaba con el gigante
“Todo es irremediable, todos
sabía que iban a morir”
leer algunos libros
le hubiera gustado
antes de los sucesos.

El hombre ve como la casa arde
Y todo, está mal en peor;
Las mujeres están mal siempre
Desde siempre.
Y los hombres
Más allá de las montañas sueñan
Con el fuego
Y delante de ellos
Otros hablan;

Hace mucho tiempo
Y sobre todo, los días
En que esto sucedía a menudo,
Es están conversando sobre
el tiempo;

admirando, si todo
está en la playa, perdido
como en un naufragio.





TU NOMBRE MARTIN


El día en que te cubrían
las cenizas
La muerte grabó en la roca
Tu nombre, Martín,

Ignorando todo:
La casa con tus hijos,
La madre con tus hermanas,
Los días con sus mañanas
Y la gente durmiendo en la playa,

Y la mañana, la tarde, la noche,
Y algunos perros creyéndose
en fin,
Dueños de todo
De la casa y de la aldea.

Y de la casa
Sólo queda,

La tierra que es de noche y
Los recuerdos que hieren,
Todo y
nada.







MANEJO DE LA ESPADA


Un honor mata a otro honor.

En la guerra,
de nada vale
esto.

Si hubieras aprendido
El útil manejo de la espada
Estaría vivo.

La luz que estalla
Es aguaviento
De roca y fuego
Que se esparce.

El volcán ya no temería,
Pero
Estás muerto
Martín
En copones
De flores artificiales
Cada fecha
en cada oración.








EL SILENCIO A LA ESPALDA


Los dioses amorales
Detrás de la ventana
En el frío
Van sobrevolando
Por la montaña.

La ciudad de Lima
Es instinto de vicio y
Es de todos los ríos
Que se juntan bajo
El silencio,
Dejando su mirada.

¿De quiénes, eran estos dioees?

Los camaleones de lomo negro
Se distinguen de los hombres
Por la ciudad; y
La ciudad
Ya no recuerda
A su espada,
Al monte, los ríos
La lluvia, las cascadas,
Detrás de ti
Avanzan.





CARÁCTER INMORTAL


Has visto tierra y mar
Por sobre las nubes,
Agitando los brazos
Desde la barca.
Ahora todos los hombres
No son gigantes y
Los barcos confunden y
Ya nadie los recuerdan.
Las cenizas van cubriéndolas.

El paisaje es distinto.

El carácter inmortal de su suerte
Se define,
Bajo la bóveda del cielo
En cada oración;

Y qué decir,

Desde un monte
Observo las estrellas,
Desde donde puedo perdonar
A los hombres, siempre.







MI CUERPO


Así es una piedra
La piedra
Ya se sabe muerta.

Siento que la muerte
Ha sido
Justo conmigo.

Siento
Ya notorio la espera,
Anhelo
La bruma la mañana
la calma;

Así, es como los hombres
Podrían reconocer
Mi cuerpo.