sábado, 29 de enero de 2011

POR LA IDENTIDAD DE LAS IMÁGENES - 1996


Para Guillermo, Damiana y a los míos.





Dadme un verano solamente y un otoño
Para que el canto me madure. - ¡Oh poderosas!-
Cuando se sacie de estos juegos,
Más conforme el corazón podrá morírseme en el pecho.

FRIEDRICH HÖLDERLIN








DIÁLOGO EN EL SILENCIO







POR LA IDENTIDAD DE LAS IMÁGENES

“Ya los animales, sagaces advierten
que en el mundo no estamos
como en nuestra casa.”

RAINER MARIA RILKE

a Feli.


¿Quién me escucharía en tal soledad de oscura morada
si llamo de súbito tu gesto? Pero yo te escribo.
Te escribo desde mi oscura cueva
desde Lesbos
desde cualquier sitio

Allí
Paciente
Cuentos las hierbas
mis sueños no encontrados en su sitio,
y me consumo
en una fiebre jamás conocido por humano.
¿Quíén me escucharía en tal soledad de oscura morada
si llamo de súbito tu gesto? Pero yo te escribo.
Te escribo desde mi soledad
de funesto humano,
de oscuros hueso
cerca de la luz blanca
cerca de las ramas desechas.
Y luego
te cuento
que todos teníamos un camniar moderado
en sombra.
Pero también te cuento que había gente que olía a tierra
Y por las tardes
recitaba versos de D´Annunzio
casi perfectamente.
Poetas danzando,
en el semicírculo del espacio cósmico,
gente danzando y rompiendo el ritmo
y la pregunta Eterna:
¿Quíén me escucharía en tal soledad de oscura morada
si llamo de súbito tu gesto?

Como he pensado
andando en el tiempo
a través del tiempo
para decirte todo,
mientras caminábamos por Roma con Cátulo,
recitando estos versos
“¡Oh funesto tinieblas del Orco, que devoráis todo lo bello,
el mal sea con nosotros, me habéis separado de tan bellos
gorrión.”
Y así era,
y así fue.
Alguien dirá qué terrible
Pero lo bello es eso: LO TERRIBLE.
Ese caos que confunde
y que es la razón de nuestra vida
de nuestra bella vida.

(Alguien dirá que no teníamos Nada
de
Nada poeta Catulo.

Qué éramos vagos
borrachos,
desesperado por la Nada
que rompíamos violentamente la tranquilidad del Sistema
que rompíamos el juego del amor por Nada
que colgábamos espantapájaros para los amantes.)

Pero, ahora quién podría escucharnos entre gritos de guerra
si somos amenazados por los animales sagaces
cuando nadie comprende o
nadie comprendía entonces
que somos animales deformes
que no estamos amoldados a sus cuerpos
y que no respetamos las reglas sociales
y no queda otra cosa que hacer Poesía
para romper el círculo
de todo los animales funestos
bebiendo fuego
en el candelabro de vino







UNA SOMBRA EXTRAVIADA EN TU SUEÑO


Mientras hablamos
El tiempo envidioso huyó, aprovecha el momento
Y cree lo menos que puedas en lo que vendrá.

HORACIO. Libro I- XI


En tal soledad te escribo desde cualquier sitio
si es posible desde Safo
recitando con ella este verso trágico o lírico
que son como palabras
que trotan desnudas sobre tu cuerpo de utopía
“El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho”
A UNA A,MADA
Grecia siglo VII a. De J.C.
A UNA AMADA EN LA DISTANCIA
SOLEDAD A MEDIA NOCHE A UNA AMADA AUSENTE
Títulos que aprendí de memoria
escuchándola entre playas y peñascos y vientos
amando su voz erecta de menta y brisa felina
interrumpidas por naves de guijarros y por sangres
y por barcos
perfectamente construidos
para destruir a los valientes enanos.
Safo
tú caminabas turbulenta como eterno Elemento
sin dar importancia a las futuras querellas sangrientas.
Pero de pronto
te paraste en la ribera de mis ojos
y repetiste llena de melancolía:
El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho”
Y agregaste luego estas palabras:
“Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz
se me traba la lengua.”
y luego, de pronto, vi
la tranquilidad de los peñascos
como la consumación de la distancia de los siglos

y el mar
como todos los animales juntos
varados en silencio.

Pero tú seguiste
Recitando descalza
Con tu boca de flautas y ropaje blanco:
“No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos”
Y luego, yo
te vi, triste
como una gaviota blanca
húmeda de cuerpo y estampa
y te dije de pronto
arrodillado:
“Amad mi corazón una hora, pero mis huesos todo un día...”
Y tú
repetiste con un grito inescuchable
lo siguiente:
“Todos son iguales en el espejo del Reino”
Y yo
no respondí nada
como una manso animal desorientado
en el cosmos

Así fue Safo.
Yo fui una sombra extraviada en tu sueño
un cuadro rupestre
en el que te inspiraste dormida
como un salvaje en su lecho.






DEL TIEMPO Y VISIONES

Hemos contado los latidos
de la noche
hasta el amanecer.

FELIPE FLORES.


1.- LA NOCHE
Oh, la noche irrefrenable,
denso espacio
cuerpo azotado y devastado en el dedo gris
de una botella gris.

La noche.
Equilibrio Idólatra.
Lugar de batalla funesta.
Crematoria inútil
de nuestro ojo en el silencio
al costado de la miseria,
placer pagano alejado de escombros
como fuego de dunas melancólicas.
Arquitectura calcinada
de crepúsculo y alba.

Los tiempos, eran
tiempos ilustres de fábulas absurdas,
de mitos medievales
hecho miedo en tus ojos
como fuego de papeles inútiles.

2.- VISIONES
así fue,
así tenía que ser
Poeta Turco.

Eran los tiempos
los tiempos funestos
hecho ceniza doméstica.

Los tiempos
hecho tiempo violento.
Era así
un designio absurdo, fatal,
una profecía cubierta de escupitajo
ante de la guerra inexplicable.
Tiempo
en donde las miradas aullaban
en el pedestal de nuestro sueño siniestro;
y luego de allí
zanjas oscuras sombrías de mar
en tu espalda.

Así tenías que ser
me dijeron entre sueños y voces tronantes
de no sé qué años
o tal vez entes del oleaje en el mediterráneo:
“Así tenía que ser...”
me dijeron
entre sueños solemnes de árboles,
y del año que conozco
después que mis huesos reseco
han viajado lejos
sobre lienzos celestiales.

Y yo, sin embargo respondí muy suave
entre espasmos costumbres cotidianas:
“Así tenía que ser...”
convencido por laas dudas mortuorias del parpadeo
y los días hostiles que te traicionan
y te desnudan entre peñascos intactos.

3.- EPÍLOGO.
Así tenía que ser – dijimos –
por los caminos que andamos
y las huellas que dejamos
y las que aún nos consumen cubierta
con la lengua de los que presagian
nuestra muerte inevitable
y prematura al final del designio.









TIEMPO Y VISIONES

Andando el tiempo
los pies crecen y maduran
andando el tiempo
los hombre se miran en los espejos
y no se ven.

EMILIO ADOLFO WESPHALEN

Son los tiempos.
La potestad de envejecer en las lágrimas.

Los tiempos con sus secretas promesas al silencio
imprimiendo penumbras y
desoladas playas en tus ojos de mortal
como de pequeña criatura.

El tiempo
con sus secretas promesas que culminan en una tumba marinas
en el fondo delgado
de tu gesto al quinto día

Al viento y al tiempo bello
a los huesos marinos y bellos varados
en la estación del viento.
A la tierra calcinada de nuestra huella sombría
construida augusta
en el dolo del llanto ajenos

Al polvo eterno que ilumina la noche
con sus cabellos crecidos de miedo,
al cauce del siglo prestado
y a la eterna morada del hombre prosimio
y de su fin inevitable entre alimañas.

También al perfecto misterio que predica
el desaliento al diálogo,
a los que rodena con sus tejidos blanquísimos de fotogramas
y nos acaba y consume sucesivamente
con esa mirada negrísima de misterio
casi perfecto en el abismo.

Misterio perfecto

Casi en el tiempo equitativo.
Origen perfecto, casi perfecto
callado como la nada tangible.

Misterio de un Dios perfecto
con sus voz de pedernal de pantano y espanto.

Tiempo y misterio.

Desaliento improvisto descrito
después en la lluvia torrencial e infinita.

Blasfemia, engendrando sucesivas caídas de voces intactas
de prisa
verticalmente
y las estrellas que callan al final.







PREGUNTAS ETERNAS


¿Qué me detiene a estar aquí sentado
ante estos ángeles de insomnio,
entre estos llantos
que sucumben en avenidas como ríos?

¿Qué me detiene a estar aquí parado
entre estas moradas humildes
de añejas formas
en torno al fuego de los ángeles
que revolotean impávidas de miedo?

¿Qué me detiene a estar aquí caminando
entre ruinas frágiles de aromas ebrios
abandonadas por los dioses?

Y la pregunta eterna
posando desnuda perdida
en el estanque de los sueños
como pálidas historias.

Perdón memoria,
que infortunio son tus días hostiles
inerte reino del desconcierto.

“Que vano es el espacio lleno de nubes.”

y vano el oficio de escribir






BREVE RECUERDO DEL TIEMPO










PALABRAS DE SOLEDAD EN EL TIEMPO

Nuestro fieles y buenos amigos se han marchado
Se los llevó la muerte. Solíamos reunirnos
A cantar y beber en las tabernas. Ebrios,
Una o dos rondas antes que nosotros cayeron.
OMAR KHAYYAM.
A los nobles guerreros:
Valentín Parco López y
Johnny Barbieri.

Así fue
te acuerdas?

Eran los tiempos de viejas memorias
impregnadas de bellos ojos, de bellos labios,
nacarados y húmedos
cuando bebíamos en cántaro de paja eterna
tibios tragos llamado HUARAPO
o cualquier otro néctar del oráculo salinos
en ese orden natural
de las veredas, empapadas de huesos marinos
como fértiles bosques de pino rojo con
vientos de sauces.

Y la pregunta eterna, inmemorial, coronada
carcomiendo tu fósil de milenio.
¿Quién me escucharía en tal soledad de oscura morada
si llamo de súbito tu gesto? Pero te escribo.
Te escribo desde los suburbios de Edén
y te digo que la inteligencia naufraga mártir
en el silencio de los horrorosos ejemplos
como una oscura carne que clama
venganza
desde cualquier palabra de soledad en el tiempo.






CARL SANDBURG EN LIMA


Por Lima
Carl Sandburg agita sueños envejecidos
a las masas
y camina desnudo en su propia sombra
por callejuelas sucias
como retratos de penumbra y antorcha.

La puerta terca
de las tinieblas se cierra
como enfurecido párpado
a la hora del olvido.

Y él sigue caminando
cazando inasequibles estatuas de pisadas
e imágenes rupestres de nuestras vidas
recitando estos versos:
“Yo soy el pueblo, la chusma, la multitud, la masa
sabéis que todas las grandes obras que existen en el mundo
las he hecho yo.”

Pero tú Ahora
ya no estas presente
en este caos Hermoso
que se posa delicado
en el escenario de este movimiento.

Ruina de mis panoramas.







CARL SABÍA QUIÉN ERA QUIEN


Sí Carl
amigo mío, tú
si que nos comprendías
porque a menudo bebías vino en sueño
grabado en oro;
y llorabas de puntilla
sobre mis demonios
en la frontera del mundo.

Carl, viejo,
osamenta de ceniza.
Tú, sabías
quién era quién
en este barco ebrio,
desde donde
aprendíamos a desconfiar del mar funesto
(Tómbola irrefrenable de caminos
y tormentas)


Sabías quién era quien

Sabías quien era Edmundo,
El Pueblo
la semilla entusiasta
el elemento Eterno
el todo pigmento,
la epidemia insurrecta de la sangre
en el párpado ajeno.

Sí, Carl, Tú
sabías quién era quién
El pueblos
El Verbo
Los grandes monumentos,
vestigios formas de soplo inhumanos
y mancha asolada de antiguos pueblos.






ESCRITO EN BASE A UN POEMA DE CARL SANDBURG



Aún así
te sigo escribiendo
desde un café maloliente
oculto
en sueño de historias
de tardes crepusculares
y de insultos lúcidos
que maduran nuestros cuerpos
como reliquias antiguas. O
desde la lenta imagen de un poema Tártaro
que rasga el fuego de tu vestidura
o desde el pueblo,
la multitud de lánguidos osarios
que claman por la vocación del llanto
desde el poema de Carl Sandurg
recitándose en marcha de mortuorias masacres
organizado por los militantes del orden
que predican salmos como pólvoras
en el término del amor.

Te escribo aún así
desde esas dudas universales que deforman
nuestra profecía
como rostros de historias de un país lejano
como sueños de vocación de mareas frenéticas sin aves
en que se asoma y desgasta
nuestra huella rústica de dios vidente.








HISTORIA DE SUEÑOS








INÚTILES INTERROGACIONES


Inútiles interrogaciones
como pesados sueños
rapiñan nuestra sien
rostros
como chimeneas
pudren flores, ríos, cuerpos, piedras, playas, árboles y almas
en este mundo.

Sombras celestes sin bocas
predicen misterios,
la destrucción de las huellas.

Campanas de iglesias
predican danzas sangrientas en tu cuerpo
como anfiteatros de escenas terribles.

Silencio envejecido de oscuras moradas
reverdecen almas turbulentas
como productos del llanto y del odio:
y la vieja soledad de la infancia
con sus formas de labios armónicos
predicen adioses
en la hoguera de la ruina.

Palabras polifónicas sin sentido
van
cayendo
como cuerpos violentos
en la reyerta de los valientes intentos.

Huesos solitarios de la tormenta
moran en las esquinas
como náufragos de cuerpos sin rostro
abrazando en la arena húmeda
del último diluvio.
¿Y luego, qué hacer después de todo?

La esquina de mi morada
esfumándose
como sueños de campanas,
proyectando la estatua del viento
de nuestra armonía
de nuestras muerte prematura
amada
en cada espacio de nuestra memoria.


Las venas se vuelven cauces en tus ojos
como odres gigantes
causando temor a la ceguera.

Espina morada de la noche.
¿Qué cosecharemos
a través del canto?

Me pregunto.







HISTORIA DE SUEÑOS







INÚTILES INTERROGACIONES


Inútiles interrogaciones
como pesados sueños
rapiñan nuestra sien
rostros
como chimeneas
pudren flores, ríos, cuerpos, piedras,. Playas, árboles y almas
en este mundo.

Sombras celestes sin bocas
predicen misterios,
la destrucción de las huellas.

Campanas de iglesias
predicen danzas sangrientas en tu cuerpo
como anfiteatro de escenas terribles.

Silencio envejecido de oscuras moradas
reverdecen almas turbulentas
como producto del llanto y de odio,
y la vieja soledad de la infancia
con sus formas de labios armónicos
predicen adioses
en la hoguera de la ruina.

Palabras polifónicas sin sentido
van
cayendo
como cuerpos violentos
en la reyerta de los valientes intentos.

Huesos solitarios de la tormenta
moran en las esquinas
como náufragos de cuerpos sin rostro
abrazando en la arena húmeda
del último diluvio.
¿Y luego, que hacer después de todo?

La esquina de mi morada
esfumándose
como sueños de campanas,
proyectando la estatua del viento
de nuestra armonía
de nuestra muerte prematura
amada
en cada espacios de nuestra memoria.






RUINAS Y VOCES (Hiroshima Mon amour)

He decidido
escribir de esta manera eterno elemento
y nadie lo sabrá
lo juro.
Alrededor de tus ojos
naufragan ruinas en lágrimas.
Nada más
Amor me solo, Nada más.
Palabras vertidas al final del silencio.

Y era una
y varias imágenes sin piedad
moldeando el llanto,
amor me solo.
Y eran todas iguales.

Sombras quietas
exhibidas en el parpadeo ajeno.
(Pájaros intocables de acero
alejándose en desorden
después de la desolación)

Lluvia de pieles incoloras
cayendo como lienzo fuego.

Y era una sola
y varias como pétalos de pieles humanas.
Y era una sola,
y ahí estaba como voces oliendo a ceniza
A óleos innúmeros.
Y tú te quedabas gimiendo
en el largo crepúsculo
de la locura y de la tormenta.

Sin embargo, era una sola
y varias muertes
amor me solo.
Ruido devorando motores dolores
cubiertos de sangre
de escupitajo,
máquina de llantos inconfesables
regado en la memoria trágica.

En los alrededores de tus ojos
naufragaban ruinas desolación
como crepúsculo al final del día.

Y nada más amor me solo
comienzo del dolor y frío.
Silencio encallado
sobre nuestra frente
y otras que comienzan a conocer
nuestro dolor en la caída de tus cenizas;
y yo que vuelvo a reconocer los muros,
los muros que quedaron solos
destruidos
como una perfecta playa.

Arena humana
oh arena de sangre y fuego,
te devuelvo mi vida
la palabra
y al mismo tiempo
invoco
a borrar estas lágrimas
que se deslizan de ojo en ojo
como huayco por el mundo.

En el mudo lugar,
ahora, el silencio hace burbujas
como labio de espanto, y
el cuchillo lagrimea sangre
sobre la esfinge del amor
y el fuego lava tu boca
de pecados, en la víspera
de las ejecuciones eternas.








POR LA IDENTIDAD DE LAS IMÁGENES: UN CASO DE RARA ILUMINACIÓN

La poesía de Leoncio Luque es un caso de rara iluminación, la demostración de que en tiempos aciagos es posible, aún, buscar la luz. Pero su fulgor no tiene que ver en absoluto con la ordinaria claridad; eso, para el poeta, hubiese sido un acto de facilismo que n o va de acuerdo con su particular manera de entender la poesía. Luque, para romper el conjuro de las tinieblas, usa un diamante faceteado cuando a otros sólo se les ocurre utilizar el monóculo de los menesterosos. Y es por eso ello que su poesía despide insistentes destellos de figuras y metáforas en todas direcciones, construyendo un paraíso casi barroco, una catedral de suntuosidad gótica, de una sorprendentes y bella lucidez.
Personalmente, puedo dar fe de la persistencia de Luque en esta rara cacería verbal, de su emoción para acceder a la Palabra. Como lector sólo me queda atender al llamado de sus imágenes a la identidad de esa música que se oye en cada una de las páginas de este libro que sin dudar, recomiendo.

ENRIQUE SANCHEZ HERNANIhttp://cronicaskaterbianas.blogspot.com/2011/01/por-la-identidad-de-las-imagenes-un.html